jueves 22 de octubre de 2009

Cars: La Historia


El protagonista es el valiente Rayo McQueen, un coche de carreras novato y egoísta que descubre que la meta no siempre es llegar el primero. Atravesando el país en dirección al gran Campeonato de la Copa Pistón en California para competir con dos veteranos, McQueen se pierde en la mítica Ruta 66 y aparece en el pueblo perdido de Radiador Springs. Allí conoce a los originales personajes que lo habitan, incluida Sally (un llamativo Porsche de 2002), Doc Hudson (un Hudson Hornet de 1951 con un misterioso pasado), y Mater (una leal grúa oxidada). Todos ellos le ayudarán a comprender que hay cosas más importantes que conseguir premios, fama y patrocinios.


“CARS” era una historia muy personal de John Lasseter. Creció en Los Ángeles y le gustaba mucho visitar el concesionario de Chevrolet. Su padre trabajaba en el departamento de gestión, y logró un trabajo a tiempo parcial como reponedor en la tienda en cuanto cumplió 16 años. Lasseter declara: “Siempre me han gustado los coches. Por un lado tengo sangre Disney y por el otro aceite de motor. Y la idea de combinar estas dos grandes pasiones de mi vida -coches y animación- era irresistible. Cuando Joe (Ranft) y yo empezamos a hablar sobre esta película en 1998, sabíamos que queríamos hacer una cinta en la los coches fueran personajes.


En aquella época vimos un documental llamado ‘Divided Highways’ que hablaba de la autopista interestatal y de cómo afecta a las pequeñas ciudades que atravesaba. Nos impactó mucho y empezamos a pensar en lo que pasó en aquellas pequeñas ciudades que cayeron en el olvido. Fue entonces cuando realmente empezamos a documentarnos sobre la Ruta 66. Pero todavía no sabíamos cómo iba a ser la historia de la película. Solía viajar por esa autopista cuando era niño y visitábamos a la familia en St. Louis”.


Fue en ese momento cuando Nancy, la esposa de Lasseter, le convenció de tomarse unas muy merecidas vacaciones. Fue en el verano de 2001. Lasseter lo recuerda: “Nancy me dijo que si no aminoraba el ritmo de trabajo y empezaba a pasar tiempo con la familia, un día me levantaría y mis hijos se habrían ido a la universidad. ¡Y tenía toda la razón!”

Toda la familia hizo las maletas y se embarcó en una caravana, y se lanzó a un viaje de dos meses cuyo fin era recorrer las autopistas interestatales, desde el Pacífico hasta el Atlántico. “Todo el mundo pensó que nos pasaríamos las vacaciones peleándonos”, añade Lasseter. "Pero ocurrió justo lo contrario. Cuando volví del viaje, me sentía mucho más cerca de mi familia y comprendí lo que era realmente importante en la vida. Y de repente me di cuenta de que ya sabía de qué iba a hablar la película.


Descubrí que el viaje de la vida es la recompensa. Es genial tener éxito, pero cuando te llega ese momento quieres que tu familia y tus amigos estén contigo para celebrarlo. A Joe le gustó la idea y nuestra historia partió de ahí. La principal característica de Rayo McQueen, nuestro coche protagonista, es que es el más rápido. Lo único que le importa es ganar el campeonato. Era el personaje perfecto que se ve obligado a bajar el ritmo, lo mismo que me pasó a mí en el viaje en caravana que hice con mi familia. Era la primera vez que bajaba el ritmo en mi carrera profesional y fue fantástico. Lo que distingue a Pixar Films es que las historias nacen del corazón de sus creadores. Surgen de cosas que son muy personales y que nos emocionan. Eso es lo que aporta el calado emocional a nuestras películas”.

En 2001, Lasseter, Ranft, la productora Darla Anderson, los diseñadores de producción Bob Pauley y Bill Cone, junto con otros miembros clave del equipo de producción volaron a Oklahoma City y se adentraron en un viaje de nueve días por la Route 66, en una caravana de cuatro Cadillac blancos. El historiador y autor Michael Wallis encabezaba la expedición, y les hizo descubrir a las personas y los lugares que hacen tan especial esta autopista.

En cada parada que hicieron en el camino, el equipo pudo observar de primera mano la "pátina" de las ciudades e intentaron capturar la riqueza de las texturas y los colores. Les interesaron especialmente los anuncios pintados en los lados de los edificios, que habían acusado el paso del tiempo y las muchas capas. Se realizaron estudios detallados sobre las formaciones de nubes y rocas y de la variedad de vegetación que jalonaba el camino.


Wallis añade: “Todas las carreteras tienen un estilo que está basado al lugar al que conducen. Reflejan la tierra que atraviesan. El aspecto de la Ruta 66 va desde el color regaliz de la tierra de Illinois, pasando por la tierra de Lincoln, hasta la arena del desierto de Mojave. Es un paisaje cien por cien americano”.

“En nuestro viaje de documentación, visitamos los cafés y las tiendas pequeñas, y también los moteles. Hablamos con los autoestopistas, las camareras y los mecánicos. Conocimos un montón de personajes interesantes durante el viaje. Si eres un viejo lobo de la carretera, y conoces la vieja autopista, te encantará, porque la película te recordará sitios y gentes que te cruzaste en la Madre Carretera”.

En la región de Texas Panhandle, al oeste de Amarillo, hay un sitio muy especial llamado Cadillac Ranch, en donde un excéntrico texano encargó a tres artistas conocidos como “Ant Farm” que crearan una obra de arte para en su rancho. Enterraron una fila de Cadillacs como monumento al ascenso y a la caída de ese coche-aleta, y Pixar ha querido rendir homenaje a ese lugar en ‘CARS’”.

Fuente: Walt Disney Pictures y Pixar Animation Studios